
Un diminuto pez nada distraído cuando, de pronto, se topa con un enorme pulpo. Este tiene ganas de divertirse y empieza a jugar con él. ¡Ay, pobrecito! Lo trata como si fuera una pelota, un pájaro enjaulado, ¡e incluso un delicioso caramelito! Lo que el grandullón no sabe es que algunas chiquitines pueden darnos enormes sorpresas. . .
Disponible$ 25.300








