
«El poderoso gobernante de un imperio se siente muy enfermo. Y a pesar de que los mejores mdicos y curanderos de todas partes del mundo intentan curarlo, nadie lo logra.
Es que el problema del gobernante no se cura con medicinas, ni con ungentos, ni con jarabes, ni con baos termales. Solo hay una cosa que puede devolverle las ganas de vivir.
Pero es muy difcil de hallar...;»
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