
Si te cuesta mantenerte al día con las tareas domésticas, probablemente tengas una razón de peso, como ansiedad, fatiga, depresión, TDAH o falta de apoyo. Para la terapeuta KC Davis, el nacimiento de su segunda hija marcó el inicio de un ciclo de estrés y desorden que la sumió en una profunda falta de motivación y autoestima. Sin embargo, un cambio de perspectiva le hizo darse cuenta de que la casa en la que vivimos tiene que estar a nuestro servicio, y no al revés. Las tareas domésticas son actos de gentileza hacia tu yo futuro.
El aspecto de tu casa no determina lo que vales como persona.
Lo mejor que puedes hacer por ti es establecer prioridades poco a poco y de forma amable.










