
Una parte de la pelota que tienes en la mano se esconde de la vista de quien la mira. Como pasa con la Luna; un lado queda siempre oculto. Lo mismo sucede con el resto de los objetos: con los juguetes; con los edificios y hasta con la gente. Nada se deja ver por completo. Esconderse; pues; es algo habitual. Al igual que un armario; que guarda los secretos en su interior oscuro; también a menudo las personas quieren atesorar algunas cosas solo para sí mismas.
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