
En 2013, Argentina habrá completado el período de mayor estabilidad institucional y política de su historia contemporánea. La herencia económica de la última dictadura militar fue muy dura para la democracia argentina: una fuerte recesión, una inflación y una deuda externa altísimas, un Estado desmantelado y un aparato productivo desarticulado. Ante la llegada de la cuarta década de democracia en el país, Ricardo Delgado se propone entender y explicar el perfil de los cambios socioeconómicos llevados a cabo en los últimos treinta años, que constituyen una nueva herencia para la etapa que se inicia. Así observa que, al igual que un péndulo oscilando, Argentina adoptó en este período modelos opuestos de desarrollo y de organización económica y social, reiniciando cada vez los caminos que antes habían transitado otros. Esta dinámica en las políticas estructurales de la democracia condicionó tanto la capacidad de crecer en forma sostenida como la posibilidad de ingresar en un sendero de desarrollo de largo plazo.












