Laura Cukierman construye una historia compleja, repleta de contradicciones humanas -entre la maternidad y la culpa, la vida privada y la vergüenza pública, el amor y el delito-. Convierte el relato en una experiencia límite y, al mismo tiempo, personal: la de alguien que intenta sostener la idea de su familia sin perderse en los escombros, ante la evidencia de que la persona más querida y cercana puede ser, en el fondo, un desconocido.