
La narrativa que forja este libro consigue la eficacia propia de las novelas históricas que finalmente aseguran un recado, estimulan una pedagogía porque dejan las cosas fuera de lugar para suscitar cavilaciones tal vez inaugurales. Ambientada en la Argentina de fines del siglo xix y principios del xx, protagonistas y acciones comunican varios estados de la cuestión vincular entre los géneros con un enmarcado dramático. Alborea la conciencia identificatoria de los sectores sociales contrapuestos a la clase dominante, y también el inicio del feminismo. Me gustaría resaltar primero el propósito argumentativo clasista que se exhibe en esta novela, las posiciones sociales polarizadas, reveladoras de la estructura social que ya se exhibe en la Argentina finisecular, y la aparición del socialismo como vector de interpelación que va ganando arraigo y que, con sutileza, también va a expandir su significado en posicionamientos de determinados protagonistas de este relato.












