
Cuando lo conoci en Buenos Aires,Raul les daba a algunos interlocutores interesados una suerte de clases en que la filosofia desembocaba en perspectivas practicas.Esas clases en forma de dialogos eran,al mismo tiempo,de una densidad y de una elegancia decididamente asombrosas.Por eso le puse muy pronto,como sobrenombre,el Socrates de Buenos Aires.A modo de respuesta,el me apodo el Platon de Paris.Es una buena noticia saber que hoy,en las condiciones que conocemos,"distantes aunque sin dejar de pensar uno sobre el otro",como dice Claudel,una especie de Platon y una variante de Socrates mantienen amistosamente una discusion transatlantica.-Alain Badiou












