
Esta no es una historia bonita.
Tampoco una triste.
Simplemente es una historia.
Su historia.
Porque antes de convertirse en los hijos dorados fueron soloCharles y Connor.
Dos chicos que crecieron entre las avenidas y los rascacielos de Manhattan, las tardes en Central Park y la absurda certeza de que la amistad puede con todo y el futurosiempre espera.
Pero hay noches que no terminan cuando sale el sol.
Actos que acarrean consecuencias irreversibles.
Errores que no prescriben.
Y silencios ajenos que duran toda una vida.
En Todos nuestros silencios, Patricia Ibarcena vuelve al universo de Hijos dorados para traernos una historia tan adictiva como conmovedora, demostrando, una vez mas, su capacidad para crear personajes que atraviesan las paginas y se quedan contigo mucho tiempo despues de haber cerrado ellibro.


