
Bea Suleimén, de casi treinta años, aparece ahogada en las pútridas aguas del Riachuelo la víspera de Año Nuevo. El caso será investigado por Sonia Torres y por la forense embarazada Teresita Souza, las dos agentes de guardia.
Las pericias de ambas las llevan a dudar sobre la causa de la muerte y ponen bajo la lupa a Gerardo, el novio desairado por Bea y quien parece ser el último que la vio con vida esa noche. La forense halló, bajo las uñas de la víctima, pruebas de que fue empujada al agua y que intentó sostenerse del agresor para no caer. Estas pruebas, la forense las conserva en la morgue a la espera de ser analizadas por el bioquímico el primer día hábil del año.
Bea Suleimén era una chica mala y guardaba un secreto. Su padre guarda otro peor: él fue en verdad el último en verla con vida. Pero las pruebas que incriminan al padre acaban destruidas por azar por la misma forense, cuando rompe bolsa intempestivamente y da a luz.
Ahora, resolver el caso dependerá de que Sonia Torres y Teresita Souza encuentren el camino hacia la verdad, mientras lidian con sus propias vidas por demás caóticas. Cómo puede ser que tantas personas tengan un motivo para matar a una chica? Podrán estas dos mujeres hallar la respuesta?












