
El mal de esta novela de C. E. Feiling, aun el mal menor, es enorme. Inevitable, secreto y concreto: avasallante. Ocupa cada partícula de la realidad que la ficción trata de proteger o aislar. Leerla es encontrar un espacio y un género deshabitados por la novela argentina: el terror, cuya dramática emergencia se encarga la novela de C. E. Feiling de subrayar. ¿O de atenuar? Inés Gaos advierte que cuando un acontecimiento extraño irrumpe en su vida parece precipitar una serie. Las fuerzas del bien y del mal comienzan a disputarse los territorios compartidos a veces por la vigilia y el sueño. Nelson Floreal, un cincuentón florido que habita el barrio de San Cristóbal, no es ajeno a los hechos.
El mal de esta novela de C. E. Feiling, aun el mal menor, es enorme. Inevitable, secreto y concreto: avasallante. Ocupa cada partícula de la realidad que la ficción trata de proteger o aislar. Leerla es encontrar un espacio y un género deshabitados por la novela argentina: el terror, cuya dramática emergencia se encarga la novela de C. E. Feiling de subrayar. ¿O de atenuar?












