
Este libro contiene algo letal para el Relato: información. Datos duros, contexto, testimonios, números fríos. El Relato se derrumba ante la realidad. Las historias que cuenta son básicamente dos -la de Diego Gvirtz y la de Sergio Szpolski-, pero son también una metáfora de algunas miserias de la humanidad y del poder. Un gobierno que confunde ideología con militancia rentada y clientelismo, que proyecta su propia idea estalinista de los medios, desconociendo del todo lo que son y que ha montado el mayor aparato de propaganda desde la Argentina de los años cincuenta; el que cavó hasta lograr que la grieta sea, en la conciencia pública, una herencia cultural que va a trascenderlos, el legado más difícil de sacudirse que dejará el poskirchnerismo.

